
«La verdad de mi «talento»: pasé años dañando telas.»
No sé si es la primera vez que aterrizas en esta página, o tu vuelo ya se sabe de memoria el camino. Por la razón que sea, me alegro de que estés aquí. Y no, no te lo digo porque seamos almas gemelas que amamos la costura. (Aunque podría ser). Te lo digo porque si has llegado hasta acá, es porque estás harta de los rodeos.
Te cuento…
A veces pienso que ya desde el vientre, yo practicaba mis primeras puntadas. Porque el tema de pasar horas entre agujas, hilos y telas no era un hobby. Era mi escape a un mundo sin reglas aburridas.
Creo que ni Alicia en el País de las Maravillas llegó a sentir lo que yo dañando telas. Sí, así como lo lees: dañando. Y te lo digo claro, porque el que te diga que todo le salió bien a la primera en la costura, miente. Con cada nuevo proyecto que imaginaba, lo segundo era un «¿Por qué no me quedó como yo esperaba?».
La inocencia de aquella niña fue su gran arma: el miedo nunca se sintió cómodo para estacionarse. Entonces lo volvía a intentar, sin quejas ni tonterías.
Siempre fui muy observadora. En ocasiones, no entendía cómo algunas personas no veían lo mismo que yo. Y no, no eran detalles sobrenaturales. Eran cosas tan simples que era imposible que para mí pasaran desapercibidas. Por un tiempo, creí que tenía una especie de gafas mágicas, así que era mejor guardar en secreto.
Comencé cosiendo para mi primera muñeca, la Barbie Pétalos de Rosa. Uuufff… siempre la recuerdo. Su vestido era fabuloso, sí, pero era igual al de todas las Barbies Pétalos de Rosa. Y eso no sirve. A los cinco años ya tenía clara una cosa: si quieres ser original, tienes que romper lo que ya existe. Le quité aquel vestido con la intención de coserle uno nuevo. Un par de retazos hicieron la magia.
Pero hubo algo en aquellas primeras puntadas que vi, que hizo saltar mi curiosidad…
Tal vez es normal que las puntadas vayan una detrás de otra, como haciendo cola en el banco. Y que empiecen en un punto y terminen en otro… lógico, ¿verdad?
Pero siempre he sido de ir al grano, de probar, de no darle tantas vueltas a las cosas.
Así que, en aquel momento, no le vi sentido a eso de “una detrás de otra”. Pensé: si la idea es empezar en un punto y terminar en otro, ¿por qué no meter la aguja al inicio y sacarla justo en el final? Simple. Eficiente.
Así que lo hice. (Siempre me ha encantado experimentar).
Pero… ¡vaya sorpresa!
La tela había quedado con un hueco enorme.
Solo había logrado una puntada muuuuy larga, y las telas seguían separadas.
En ese momento lo entendí todo.
Las puntadas se hacen una detrás de otra para unir, no solo para avanzar. Era obvio, claro. Pero para una niña que apenas descubría su primer hilo, era todo un hallazgo.
Desde aquel momento, mi visión no ha cambiado: no me creo todo lo que me dicen. Las reglas están ahí para entenderlas y luego romperlas… pero no antes de que la costura sea sólida. Me encanta la libertad de explorar y hacerlo diferente, y eso es exactamente lo que aplicamos en mis enseñanzas.
Los errores son los mejores profesores. Si estás buscando el método real para dominar la confección —un sistema basado en la libertad para explorar y los resultados de la vida real— deja de buscar la «puntada larga».
Te doy la bienvenida al único lugar donde el proceso es tan importante como el resultado final.
Si quieres que te cuente algo….
Está muy bien tener un talento, pero de nada sirve si no se pone en práctica
La verdad puede incomodar, pero hay que decirla: a veces gastamos dinero en herramientas y cursos que prometen resultados milagrosos… y al final seguimos en el mismo punto. Entonces, no es falta de talento, es que seguimos esperando que las cosas cambien solas, como si la vida fuera una película y no un proyecto que se construye con paciencia, constancia y acción.
Yo también pasé por ahí, creyendo que existía una fórmula mágica o una herramienta que me resolvería la vida. Hasta que entendí «a base de tropiezos» que no hay atajos. El talento con el que naciste es apenas el punto de partida; el resto es práctica, constancia y mucho ensayo y error, acompañado de miedo, pero sin permitir que te detenga.
No te voy a prometer un camino de rosas, porque esto no va de suerte, va de constancia. Lo que sí te voy a dar es un sistema que funciona, porque está basado en la práctica, en la sencillez y en algo que ninguna técnica puede reemplazar: el deseo genuino de levantarte una y otra vez hasta lograrlo.
«Proyecto Marist Creando Ideas: La Realidad de tu Talento»
Si estás buscando frases dulces para motivarte, este no es ese lugar. Es momento de avanzar en la mismísima realidad.
Aquí no venimos a repetir mantras, venimos a trabajar con el corazón, a perder el miedo y a convertir lo que sabes en resultados reales.
El talento no vale nada si lo tienes paralizado por el miedo o por el caos de no saber por dónde empezar.
No necesitas más frases motivadoras.
Lo que realmente te separa de dirigir tu propio taller o de coser con seguridad no es tu máquina ni tus herramientas, sino la falta de un sistema que te lleve paso a paso, desde lo más básico hasta dominar la confección con criterio.
Puede que ya me conozcas.
Soy la creadora de Márist Creando Ideas, un Proyecto que nació en un sótano con una regla prestada, mucha fe y una enorme necesidad de enseñar lo que sé.
Hoy, más de 800.000 personas aprenden conmigo en YouTube el arte del patronaje y la confección.
Y no te lo cuento para presumir, sino para que sepas que he dedicado mi vida a enseñar de forma real, cercana y práctica, basada en más de 25 años de experiencia en el oficio.
YouTube es una herramienta maravillosa.
Ahí he enseñado durante años y he visto cómo miles de personas dan sus primeros pasos.
Pero también sé que tanta información dispersa puede abrumar. Saltas de un vídeo a otro, pruebas distintos métodos, y terminas con la sensación de que avanzas… pero sin rumbo claro.
Esa confusión y frustración fue precisamente lo que me impulsó a crear este proyecto.
Mi propósito siempre ha sido el mismo: ordenar el camino.
Diseñar un sistema que acompañe, que te lleve de la mano desde cero, y que te ayude a construir bases sólidas para que dejes de improvisar y empieces a dominar la confección con confianza.
Aquí no hay promesas mágicas ni caminos fáciles.
Aquí se viene a trabajar, a practicar, a equivocarse aún con miedo y a disfrutar el proceso de aprender de verdad.
Si quieres seguir aprendiendo a tu ritmo con mis clases gratuitas, las puertas de YouTube seguirán abiertas.
Pero si estás lista para dar el siguiente paso, tener una guía estructurada y avanzar con un oficio que te dé libertad, propósito y estabilidad…
te espero dentro del Club.
